Los católicos a menudo hacen todo lo posible para obtener méritos, llamados “indulgencias”, para que ellos o sus seres queridos puedan salir del purgatorio más pronto de lo que de otro modo sería necesario. (Espero que hayas leído el artículo “El purgatorio ¿existe?” antes de aventurarte en este, ya que sienta las bases para todo este concepto).

La palabra “indulgencia” proviene del latín indulgentia que significa ‘lenidad o bondad’. Entonces, las indulgencias se consideran regalos de Dios, expresiones de Su lenidad, paciencia, bondad, perdón, misericordia y amor. El Catecismo oficial explica:

“La indulgencia es la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados, ya perdonados en cuanto a la culpa, que un fiel dispuesto y cumpliendo determinadas condiciones consigue por mediación de la Iglesia, la cual, como administradora de la redención, distribuye y aplica con autoridad el tesoro de las satisfacciones de Cristo y de los santos. La indulgencia es parcial o plenaria según libere de la pena temporal debida por los pecados en parte o totalmente. Todo fiel puede lucrar para sí mismo o aplicar por los difuntos, a manera de sufragio, las indulgencias tanto parciales como plenarias” (CIC 1471).

Permíteme dividir esa definición larga en cinco puntos más breves que, espero, harán que sea más fácil de entender:

(1) Las indulgencias eliminan la pena temporal debida al pecado que ya ha sido perdonado mediante la confesión y la penitencia.

(2) Las indulgencias sólo se conceden cuando un católico cumple determinadas acciones o actividades que la Iglesia autoriza para tal fin.

(3)  La Iglesia afirma tener la capacidad de hacer esto debido al tesoro infinitamente inagotable de buenas obras y oraciones de la vida del Señor Jesús y los que están perfectamente unidos a Él en el cielo: María y todos los santos.

(4)  Las indulgencias son parciales (eliminando parte de la pena) o plenarias (eliminando toda la pena) debido al pecado.

(5)  A los católicos se les enseña que pueden conseguir indulgencias para ellos o para los muertos, pero no para otros católicos vivos.

Aquí hay una explicación más detallada del concepto de “pena temporal”:

“La pena temporal por el pecado contrasta con la pena eterna por el pecado. La pena eterna por el pecado es ese castigo que es perpetuo. Sin fin. Por tanto, eterno. Ése es el castigo debido al pecado mortal. La pena temporal por el pecado es un castigo que tendrá un fin definido, cuando el alma sea purificada y se le permita entrar al cielo. Por tanto, temporal. La pena temporal por el pecado es la que se experimenta en el purgatorio”.1

Normalmente, los creyentes deben ser católicos para ganar indulgencias y deben estar en un estado de gracia. El Catecismo católico explica:

“Las indulgencias se obtienen por la Iglesia que, en virtud del poder de atar y desatar que le fue concedido por Cristo Jesús, interviene en favor de un cristiano y le abre el tesoro de los méritos de Cristo y de los santos para obtener del Padre de la misericordia la remisión de las penas temporales debidas por sus pecados. Por eso la Iglesia no quiere solamente acudir en ayuda de este cristiano, sino también impulsarlo a hacer a obras de piedad, de penitencia y de caridad” (CIC 1478).

Aunque la doctrina y práctica de la obtención de indulgencias no se encuentra en la Biblia, se afirma que tiene “un fundamento sólido en la revelación divina que proviene de los apóstoles y se desarrolla en la Iglesia con la ayuda del Espíritu Santo”.2

En otras palabras, aunque no es de origen bíblico, todavía se considera divinamente inspirado. Sin embargo, independientemente de la denominación, la prueba de cualquier doctrina es si se puede encontrar claramente expresada en la Palabra escrita de Dios. La Biblia es la “Roca” sobre la cual todos debemos construir nuestras vidas. Si la “revelación” no es parte de este fundamento doctrinal sólido como una roca, lo más probable es que sea una mutación de la verdad o una desviación total de la verdad.

La diferencia entre una indulgencia “plenaria” y una “parcial”

“Una indulgencia plenaria significa que por los méritos de Jesucristo, de la Santísima Virgen María y de todos los santos, se obtiene la remisión total de la pena temporal debida a los pecados sacramentalmente perdonados. La persona viene como recién bautizada y volaría inmediatamente al cielo si muriera en ese instante. Una indulgencia parcial significa que se perdona una parte del castigo temporal debido al pecado perdonado. Las indulgencias parciales se reciben ya sea por la realización de algún acto al que se atribuye una indulgencia parcial (por ejemplo, rezar una oración parcialmente indulgente), o por el cumplimiento parcial de las condiciones asociadas a una indulgencia plenaria.”3

Sólo se puede ganar una indulgencia plenaria al día, pero se pueden ganar numerosas indulgencias parciales. Hay muchas fuentes (libros, sitios web, artículos, etc. católicos) que proporcionan listas de acciones religiosas, autorizadas por la Iglesia, que supuestamente resultan en la obtención de indulgencias.

Los siguientes ejemplos y citas, a menos que se indique lo contrario, están tomados de la versión en inglés del Manual de Indulgencias: NORMAS Y SUBVENCIONES, un recurso autorizado publicado por la “Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos” en colaboración con la Santa Sede (un término que significa ‘la jerarquía de la Iglesia en el Vaticano y su esfera de autoridad en todo el mundo’). Este manual proporciona una descripción general muy extensa, detallada y complicada de esta creencia y práctica religiosa. Sólo compartiré algunas de las opciones enumeradas.

Indulgencias plenarias

Hay “cuatro requisitos previos” para que se activen las indulgencias plenarias. Quienes busquen tal intervención divina deben:

(1) Tener la disposición interior de completo desprendimiento del pecado, incluso el pecado venial,
(2) Participar en la confesión,
(3) Recibir la comunión,
(4) Orar por la intención del santo padre (el papa).

Estos cuatro requisitos previos deben cumplirse con unos días de diferencia entre sí, si no al mismo tiempo.4 Si se toman estas acciones, se conceden indulgencias plenarias a los fieles que cumplan cualquiera de los siguientes:

  • “Quienes lean las Sagradas Escrituras como lectura espiritual, de un texto aprobado por autoridad competente y con la reverencia debida a la palabra divina, durante al menos media hora; si el tiempo es menor, la indulgencia será parcial”,
  • “Quienes recen devotamente el rosario mariano en una iglesia u oratorio, o en una familia, una comunidad religiosa o una asociación de fieles”,
  • “Quienes visiten [un lugar sagrado] y allí reciten devotamente un padrenuestro y el credo”,
  • “Quienes visiten el santísimo sacramento para adorarlo durante al menos media hora”,5
  • Quienes “asistan a una ceremonia en honor de un nuevo santo durante el primer año después de la canonización (disponible una vez)”,6
  • “Quienes hagan un retiro de tres días”.7
Indulgencias parciales

Se conceden indulgencias parciales a los fieles cristianos que cumplan cualquiera de las siguientes condiciones:

  • “Quienes, guiados por el espíritu de fe, dan compasivamente de sí mismos o de sus bienes para servir a sus hermanos necesitados”,
  • “Quienes, en la celebración de la Vigilia Pascual o en el aniversario de su propio bautismo, renuevan sus votos bautismales en cualquier fórmula legítimamente aprobada”,
  • “Quienes devotamente se persignan con la señal de la cruz, usando las palabras acostumbradas: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, amén”,
  • “Quienes recitan devotamente el credo de los apóstoles o el credo niceno constantinopolitano”,
  • “Quienes, en las circunstancias particulares de la vida diaria, dan voluntariamente testimonio explícito de su fe ante los demás”,
  • “Quienes, en espíritu de penitencia, se abstienen voluntariamente de algo que les es lícito y agradable”,
  • “Quienes invocan a san José, esposo de la Santísima Virgen María, con una oración debidamente aprobada”,
  • “Quienes visitan devotamente uno de los antiguos cementerios o catacumbas cristianas”.
Se concede a los fieles una indulgencia plenaria, aplicable únicamente a las almas del purgatorio:
  • “Quienes cualquier día del 1 al 8 de noviembre visite devotamente un cementerio y ore, aunque sólo sea mentalmente, por los difuntos” (en cualquier otra época del año, al hacer esto se obtiene sólo una indulgencia parcial para las almas del purgatorio).
  • Quienes “en el Día de los Fieles Difuntos…visitan devotamente una iglesia u oratorio y recitan un padrenuestro y el credo”.

Estas citas son sólo una pequeña muestra de las muchas opciones que se ofrecen a los católicos para obtener indulgencias plenarias o parciales. Debido a que todos los seres humanos fallan, en mayor o menor grado, quienes creen en esta doctrina deben monitorear constantemente su adquisición de indulgencias para escapar del castigo del purgatorio que inevitablemente resultará de cualquier pecado o error. Mirar atentamente el reloj también es muy importante. Porque si accidentalmente lees la Biblia durante solo veintinueve minutos, solo obtienes una indulgencia parcial, pero si continúas leyendo solo otros sesenta segundos, se activa una indulgencia plenaria. Solo sesenta segundos de lectura de la Palabra de Dios podrían determinar tu destino en la muerte, si falleces poco después. ¿No te parece una afirmación absurda?

Por supuesto, ninguna de estas instrucciones se puede encontrar en los Evangelios (el registro de las enseñanzas de Jesús), ni en el libro de los Hechos (el registro de cómo funcionó la iglesia primitiva), ni en las epístolas (que proporcionan muchas reglas para los creyentes del Nuevo Pacto). Por lo tanto, todo el proceso laborioso está totalmente ausente de la expresión original del cristianismo auténtico, tal como está registrado en la Biblia. Entonces ¿por qué la gente cree en ello?

Dos preguntas que necesitan ser contestadas

Al reflexionar sobre los complicados detalles de este proceso de lidiar con los pecados personales, obtener indulgencias y disminuir el tiempo en el purgatorio, inmediatamente me vienen a la mente dos preguntas principales:

Pregunta #1: ¿Cómo se pueden adquirir la limpieza espiritual y el carácter semejante al de Cristo a través de rituales religiosos?

Si el propósito del purgatorio es limpiar, y la limpieza debe resultar en el desarrollo de un carácter semejante al de Cristo (“la santidad necesaria para entrar en el gozo de Dios”), ¿cómo puede alguien comprar eso obteniendo indulgencias a través de diversas actividades religiosas?8

Nadie puede adquirir un carácter semejante al de Cristo simplemente repitiendo una oración o visitando un cementerio antiguo; entonces, ¿cómo puede alguien comprar limpieza o un carácter semejante al de Cristo para sí mismo o para otros que ya han fallecido? Las virtudes cristianas no son mercancías que se puedan comprar y vender; son el resultado del compromiso personal a un estilo de vida que agrada a Dios durante un largo período y de la gracia de Dios.

Pregunta #2: ¿Cómo pueden saber cuándo ha terminado el proceso los intercesores que intentan obtener indulgencias para los muertos?

Si los católicos intentan ganar indulgencias para sus seres queridos, ¿cómo pueden saber cuándo esas personas finalmente son liberadas para ir al cielo y ya no necesiten intercesión? Por supuesto, no habría forma de saberlo si sólo se consiguen indulgencias parciales. Si se tratara de un proceso legítimo, existe una gran posibilidad de que un católico pueda interceder por un ser querido, obteniendo indulgencias para él, muchas décadas después de que el proceso ya se hubiera completado.

La razón por la que supuestamente se requiere la “pena temporal”

La frase “pena temporal” significa ‘algo que dura sólo temporalmente’. Entonces, aquí está la lógica detrás de este concepto en el catolicismo. Cuando una persona se arrepiente, Dios le quita el sentimiento de culpa y el castigo eterno. Sin embargo, aunque la culpa sea borrada y el castigo eterno sea cancelado, las penas temporales pueden permanecer.

Un pasaje de las Escrituras que ilustra esto es 2 Samuel 12. Cuando el profeta Natán confrontó a David por su relación adúltera con Betsabé, David, lleno de tristeza y quebrantamiento, admitió: “He pecado contra el Señor”. Entonces Natán respondió: “el SEÑOR ha quitado tu pecado; no morirás. Sin embargo, por cuanto con este hecho has dado ocasión de blasfemar a los enemigos del SEÑOR, ciertamente morirá el niño que te ha nacido” (2 Samuel 12:13-14). Un comentarista católico explica: “Dios perdonó a David, pero David aún tuvo que sufrir la pérdida de su hijo, así como otros castigos temporales” (2 Sam. 12:7-12).9

Esto también es cierto con respecto a las penas impuestas por conducta ilegal en los sistemas legales de este mundo. Incluso si Dios perdona a un criminal verdaderamente arrepentido, es posible que aún tenga que cumplir condena en prisión para pagar por los crímenes cometidos. Entonces, sí, realmente hay consecuencias por el pecado o el mal comportamiento, a veces, que no se eliminan con el perdón de Dios. Eso es incuestionable. Pero esas consecuencias son en esta vida, no en la próxima, si reclamamos la salvación a través de Jesús. Sin embargo, como lo señaló un escritor católico buscando validar esta creencia:

“Cuando venimos a Dios por primera vez somos perdonados, y cuando pecamos más tarde podemos ser perdonados, pero eso no nos libera de la pena de la muerte física. Incluso los perdonados mueren; una pena permanece después de que nuestros pecados sean perdonados. Esta es una pena temporal ya que la muerte física es temporal y seremos resucitados” (Daniel 12:2).10

Hasta ahora estoy de acuerdo con esta línea de lógica. Sin embargo, el hecho de que haya consecuencias del pecado que encontramos en este mundo no prueba que aquellos a quienes se les perdonan sus pecados en esta vida enfrentarán un tiempo de sufrimiento en el purgatorio. ¿Cómo podría ser eso cierto? Además, ¿cómo podría la obtención de una indulgencia por parte de una persona que vive en este mundo acelerar la purificación de alguien en el inframundo, cuando, como ya he señalado, nadie puede comprar el carácter? Debe desarrollarse. Si no podemos comprarlo para nosotros, ciertamente no podemos comprarlo para otros.

¿Esta escritura apoya la creencia en el purgatorio?

Este proceso de conseguir indulgencias para los muertos no es lógico ni bíblico. Sin embargo, algunos teólogos católicos interpretan que 2 Timoteo 1:16-18 apoya la práctica de orar por los muertos. Pablo pareció hacer una súplica en oración en su carta a Timoteo:

     Conceda el Señor misericordia a la casa de Onesíforo, porque muchas veces me dio consuelo y no se avergonzó de mis cadenas. Antes bien, cuando estuvo en Roma, me buscó con afán y me halló. El Señor le conceda que halle misericordia del Señor en aquel día. Además, los servicios que prestó en Éfeso, tú lo sabes mejor.

Parece que Onesíforo había fallecido, y que Pablo estaba expresando esperanza de que la bondad que Onesíforo le había mostrado resultara en que se le concediera mayor misericordia en el Día del regreso del Señor, cuando las obras sean probadas por fuego.

Esto no demuestra la necesidad de interceder por los muertos; simplemente revela un deseo de oración que Pablo albergaba en su corazón: que lo que Onesíforo había sembrado, también lo cosecharía en forma de recompensa eterna (tal como lo promete la Biblia; ver 2 Corintios 9:6, Gálatas 6:7-8).

Sería como si alguien orara: “Oh Dios, devuélvele a mi madre eternamente una bendición por todas las formas en que se sacrificó por mí en su vida”. En realidad, no es necesario hacer esa oración para que eso suceda; simplemente expresa un deseo sincero basado en la gratitud.

Cambiando las “buenas nuevas” por las “nuevas no tan buenas”

Se supone que el Evangelio es “Buenas Nuevas” (de hecho, eso es lo que significa la palabra). Pero la introducción de la idea del purgatorio la convierte en “Nuevas no tan Buenas”. Lee atentamente la siguiente promesa de las Escrituras para redescubrir y reclamar las “Buenas Nuevas” (un pasaje ya destacado en la Pregunta #8):

     Hijitos míos, les escribo estas cosas para que no pequen. Y si alguien peca, tenemos Abogado para con el Padre, a Jesucristo el Justo. Él mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no solo por los nuestros, sino también por los del mundo entero. (1 Juan 2:1-2)

La palabra “propiciación” significa ‘satisfacción de las demandas de la justicia’. O la muerte y resurrección de Jesús fueron suficientes para satisfacer las demandas de la justicia, o no lo fueron. Hebreos 10:10 afirma que hemos sido “santificados” (limpiados de la contaminación del pecado) “mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo ofrecida una vez para siempre”.

Permíteme repetir esas últimas cuatro palabras nuevamente: “una vez para siempre”. Ese fue un precio pagado una vez para todos aquellos que confían en ese precio y no es necesario agregar nada más.

Conclusiones importantes sobre las indulgencias

Las indulgencias están en conflicto directo con el Evangelio. Nunca podríamos comprar nuestro camino hacia un estado de justicia con dinero, incluso si donáramos millones de dólares a la Iglesia para velas y misas especiales. Nunca podríamos ganarnos la vida eterna, incluso si acumuláramos diez mil horas de oraciones memorizadas. La existencia de tal doctrina indica un grave fracaso en ver la eficacia y suficiencia de lo que Jesús hizo en la cruz como nuestro medio de justificación. Por supuesto, que yo haga tal afirmación es un asunto serio. Durante el Concilio de Trento (que se reunió entre 1545 d.C. y 1563 d.C.), se pronunció una maldición (anatema) sobre cualquiera que profesara el punto de vista que he expresado en este capítulo. La siguiente cita hace referencia a esa reunión fundamental:

“Las indulgencias son parte de la enseñanza infalible de la Iglesia. Esto significa que ningún católico tiene la libertad de no creer en ellas. El Concilio de Trento afirmó que ‘condena con anatema a quienes dicen que las indulgencias son inútiles o que la Iglesia no tiene el poder de concederlas’ (Trento, Sesión 25, Decreto sobre las Indulgencias)”.11

La venta de indulgencias es una práctica que se inició durante las Cruzadas. Ayudó a recaudar dinero para la Iglesia en un momento en que los gastos aumentaban debido a la guerra, y se utilizó para alentar a los creyentes a alistarse en este conflicto. De hecho, “el primer uso conocido de indulgencias plenarias fue en 1095 cuando el papa Urbano II perdonó toda penitencia de las personas que participaron en las Cruzadas y confesaron sus pecados. Más tarde, las indulgencias también se ofrecieron a aquellos que no pudieron ir a las Cruzadas, pero en su lugar ofrecieron contribuciones en efectivo para el esfuerzo”.12 También fue un método utilizado para recaudar fondos para construir la Basílica de San Pedro en Roma. Los líderes de la iglesia primitiva nunca implementaron estas prácticas no bíblicas.

Una de las historias más famosas de la historia de esta doctrina involucra a un monje dominico llamado Johann Tetzel (1465-1519) que cabalgaba hasta una ciudad alemana, montaba un escenario y comenzaba a apelar a la gente para que comprara indulgencias que liberarían a sus seres queridos del purgatorio.

Una declaración atribuida a él que se cita con frecuencia es: “Tan pronto caiga la moneda a la cajuela, el alma del difunto al cielo vuela”. Esta flagrante pregonería de liberación del inframundo que se puede comprar fue la ofensa que motivó a un monje ya celoso y sincero llamado Martín Lutero a clavar sus Noventa y Cinco Tesis en la puerta de la Iglesia del Palacio en Wittenberg, Alemania.

Ese acto singular fue una de las cosas principales que ayudaron a encender el fuego de la Reforma que ardía en toda Europa. Recuerda, la Reforma llegó a través de un católico, no de un no católico —un católico que fue amenazado con excomunión y ejecución— sin embargo, declaró valientemente en la Dieta de Worms (una reunión de líderes de la Iglesia en 1521):

“A menos que no esté convencido mediante el testimonio de las Escrituras o por razones evidentes —ya que no confío en el papa, ni en su concilio, debido a que ellos han errado continuamente y se han contradicho— me mantengo firme en las Escrituras a las que he adoptado como mi guía. Mi conciencia es prisionera de la Palabra de Dios, y no puedo ni quiero revocar nada reconociendo que no es seguro o correcto actuar contra la conciencia. Que Dios me ayude. Amen”.13

Estoy de acuerdo con la evaluación de Martín Lutero en este asunto, aunque ciertamente no estoy de acuerdo con todo lo que enseñó o hizo. Si meras ofrendas podían catapultar a un alma fuera del purgatorio antes de lo que se consideraba necesario, Jesús fue a la cruz en vano. Todos podríamos comprar la salvación de nuestra propia alma si tuviéramos suficiente dinero para hacerlo. Si una parte de nuestra salvación se puede comprar —con dinero o prácticas religiosas— entonces toda ella se puede comprar.

Sostener la idea de que el glorioso don de la vida eterna podría ganarse de alguna manera mediante el esfuerzo humano es un grave insulto al Salvador sufriente que pagó un precio tan agonizante para proporcionar ese don gratuitamente. (Ver Romanos 6:23). Algunos líderes de la Iglesia católica expresaron un acuerdo parcial con esta evaluación en la Contrarreforma católica y se desviaron de la práctica original. He aquí un buen ejemplo:

“En 1567, tras el Concilio de Trento, el papa Pío V emitió un decreto declarando que está prohibido adjuntar el recibo de una indulgencia a cualquier acto financiero, incluida la donación de limosna”.14

Sin embargo, todavía estoy preocupado. ¿Cuál es la diferencia entre comprar indulgencias con dinero y comprar indulgencias con alguna acción, como citar una oración o leer la Biblia, excepto que la Iglesia no se beneficie monetariamente? Esto último puede no parecer tan reprensible para los no católicos, pero sigue siendo el mismo principio básico.

Mi esperanza para ti

Animo a aquellos que han confiado en estos conceptos relacionados del purgatorio y las indulgencias a reconsiderar lo que es verdaderamente bíblico. Tengo la esperanza de que llegues a la conclusión a la que han llegado muchos creyentes católicos y no católicos, resumida en la palabra en latín sola, que significa ‘solo’. Las cinco solas que se introdujeron durante la era de la Reforma son las cinco cosas que por sí solas son suficientes para traer salvación y vida eterna, y cada una de ellas está sola en su área única de dependencia:

LAS CINCO SOLAS

Sola Scriptura (sólo las Escrituras)
Sola fide (sólo fe)
Sola gratia (sólo gracia)
Solo Christo (solo Cristo)
Soli Deo gloria (sólo para la gloria de Dios)

Para comprender mejor estas declaraciones, agreguemos a cada una de estas poderosas declaraciones la explicación de lo contrario, la falsa dependencia religiosa que anula:

Sola Scriptura (sólo las Escrituras): No un catecismo que a menudo enseña doctrinas antibíblicas.
Sola fide (sólo fe): No una membresía requerida en ninguna organización de iglesia
Sola gratia (sólo gracia): No obras religiosas como la penitencia e indulgencias
Solo Christo (solo Cristo): No un sacerdocio mediador
Soli Deo gloria (sólo para la gloria de Dios): No la gloria de ninguna autoridad o institución religiosa

Sí, permíteme resumir este capítulo con pasión gritando con adoración: “Solo la Biblia, solo la fe, solo la gracia y solo Cristo, solo para la gloria de Dios”.

La refutación frecuentemente escuchada de los apologistas católicos

La refutación que se escucha a menudo por parte de los apologistas católicos con respecto a la primera sola dice especialmente algo como esto:

“La iglesia no tuvo la Biblia hasta finales del siglo IV (382 d.C.). Sobrevivieron y prosperaron gracias a la tradición oral, por lo que la tradición establecida por las autoridades de la iglesia debería seguir teniendo el mismo lugar a la hora de determinar las creencias y el comportamiento adecuados”.

Sin embargo, aunque la iglesia primitiva no tenía la compilación de 27 libros luego canonizados y unidos como un solo libro (El Nuevo Testamento), sí tenían copias de los Evangelios y las epístolas de Pablo y los otros apóstoles y respetados escritores de la Biblia, por lo que la Palabra estándar del sistema de creencias cristiano ya había sido establecida. No necesitamos que se le agreguen nuevas doctrinas, prácticas o tradiciones. Pablo habló muy severamente sobre eso en sus escritos (que ya habían sido reconocidos como Escritura en su época, nada menos que por el apóstol Pedro/2 Pedro 3:15-16). Aquí está la dura reprimenda de Pablo que aún debería resonar en los pasillos del cristianismo hoy:

     Me maravillo de que tan pronto ustedes hayan abandonado a Aquel que los llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente, que en realidad no es otro evangelio, sino que hay algunos que los perturban a ustedes y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Pero si aun nosotros, o un ángel del cielo, les anunciara otro evangelio contrario al que les hemos anunciado, sea anatema. Como hemos dicho antes, también repito ahora: si alguien les anuncia un evangelio contrario al que recibieron, sea anatema. Porque ¿busco ahora el favor de los hombres o el de Dios? ¿O me esfuerzo por agradar a los hombres? Si yo todavía estuviera tratando de agradar a los hombres, no sería siervo de Cristo. (Gálatas 1:6-10)

Un evangelio que incluye el bautismo de bebés es “un evangelio diferente”.
Un evangelio que incluye un sacerdocio exclusivo es “un evangelio diferente”.
Un evangelio que incluye confesar los pecados a un sacerdote es “un evangelio diferente”.
Un evangelio que incluye orar a los santos es “un evangelio diferente”.
Un evangelio que incluye el rosario es “un evangelio diferente”.
Un evangelio que incluye el estado siempre-virgen de María es “un evangelio diferente”.
Un evangelio que incluye el purgatorio es “un evangelio diferente”.

Y también es cierto:
Un evangelio que incluye indulgencias es “un evangelio diferente”.

La principal razón por la que las indulgencias no funcionan es el hecho de que el purgatorio ni siquiera existe. Durante siglos, estas dos creencias falsas han mantenido a millones de personas en las cadenas de la esclavitud religiosa.

Oro para que esta verdad penetre en tu corazón de una manera poderosa y te haga libre. Que el amor de Dios expresado a través de la crucifixión y resurrección de Jesús, y la verdad de Su Palabra, impacten tu corazón y tu vida de una manera sin precedentes, para que puedas declarar, junto con millones de otras personas amantes de Jesús: ¡Soy “realmente libre”! (Juan 8:36).

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  1. Esta es una traducción al español de una cita que sólo está disponible en inglés en el siguiente enlace: https://www.catholic365.com/article/2909/temporal-punishments-for-sin-what-does-that-mean.html, consultado el 27/6/2022.
  2. Esta es una traducción al español de una cita que sólo está disponible en inglés en el siguiente libro: Manual of Indulgences: NORMS AND GRANTS, United States Conference of Catholic Bishops, consultado el 11/6/2022.
  3. Esta es una traducción al español de una cita que sólo está disponible en inglés en el siguiente enlace: https://www.ewtn.com/catholicism/devotions/what-13361, consultado el 23/5/2022.
  4. https://visitationproject.org/pages/list-requirements-plenary-indulgences, consultado el 28/6/2022.
  5. Esta es una traducción al español de una cita que sólo está disponible en inglés en el siguiente libro: Father Winfrid Herbst, S.D.S., New Regulations on Indulgences (Tan Books and Publishers, Inc, Rockford, Illinois, 1970, 1977) versión de libro electrónico.
  6. Esta es una traducción al español de una cita que sólo está disponible en inglés en el siguiente enlace: https://catholicallyear.com/blog/catholic-indulgences-what-they-are-when/, consultado el 11/6/22.
  7. Ibid., consultado el 11/6/2022.
  8. https://es.wikipedia.org/wiki/Purgatorio consultado el 12/11/2021. En Wikipedia indica como fuente: Catecismo de la Iglesia católica § 1030-1031 (sección titulada “La Purificación Final o el Purgatorio”); cf. Concilio de Florencia (1439): DS 1304; Concilio de Trento (1563): DS 1820; (1547): 1580; ver también Benedicto XII, Benedictus Deus (1336): DS 1000., consultado el 27/5/2022.
  9. Esta es una traducción al español de una cita que sólo está disponible en inglés en el siguiente enlace: https://www.catholic.com/tract/primer-on-indulgences, consultado el 27/5/2022.
  10. Ibid., consultado el 27/5/2022.
  11. Esta es una traducción al español de una cita que sólo está disponible en inglés en el siguiente enlace: https://catholicallyear.com/blog/catholic-indulgences-what-they-are-when/, citando de https://www.catholic.com/tract/primer-on-indulgences, consultado el 11/6/2022.
  12. Esta es una traducción al español de una cita que sólo está disponible en inglés en el siguiente enlace: https://www.famous-trials.com/luther/295-indulgences, consultado el 15/11/2021.
  13. https://es.wikipedia.org/wiki/Dieta_de_Worms, consultado el 16/11/2021.
  14. Esta es una traducción al español de una cita que sólo está disponible en inglés en el siguiente enlace: https://brewminate.com/forgiveness-for-sale-indulgences-in-the-medieval-church/, consultado el 11/8/2022.